La defensa en zona es uno de los sistemas más utilizados en el balonmano moderno. A diferencia de la defensa individual, los jugadores no siguen a un atacante concreto, sino que defienden zonas específicas del campo.
El sistema 6-0 coloca a seis defensores en línea frente al área de portería. Su objetivo es reducir los espacios de lanzamiento y forzar errores al rival. La comunicación constante entre los defensores es esencial: cada movimiento debe ser coordinado para evitar que el atacante encuentre huecos.
La clave del éxito en la defensa en zona es la actividad de los brazos. Los defensores deben mantener los brazos en alto para dificultar los pases interiores hacia el pivote, que es el jugador más peligroso dentro de la zona.
Otro aspecto fundamental es la salida al portador del balón. Cuando el atacante recibe en una posición de lanzamiento cómoda, el defensor más cercano debe presionarle sin abandonar la estructura del bloque. Esta acción se llama "salida" y debe ser rápida pero controlada.
En los sistemas de defensa adelantada como el 5-1 o el 4-2, un defensor sale a presionar el centro del campo, lo que obliga al rival a jugar con mayor velocidad y bajo presión. Sin embargo, esta variante exige mayor capacidad atlética y coordinación táctica.
Para trabajar la defensa en zona en los entrenamientos, es recomendable comenzar con ejercicios sin oposición en los que los defensores practican los desplazamientos coordinados. Después, se introducen atacantes con restricciones (no pueden lanzar) y finalmente se trabaja en situaciones de partido reales.
La defensa en zona no es un sistema estático. Los mejores equipos adaptan su bloque defensivo según el juego ofensivo del rival, siendo capaces de pasar de un sistema a otro sin perder la organización.


