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Prevención de lesiones en balonmano: guía práctica
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Prevención de lesiones en balonmano: guía práctica

El balonmano es un deporte de contacto con alta demanda física. Los saltos, los cambios de dirección, los lanzamientos y el contacto con otros jugadores generan un riesgo de lesión que puede reducirse significativamente con una preparación adecuada.

Las lesiones más frecuentes en balonmano afectan a la rodilla, el tobillo y el hombro. Las lesiones de ligamento cruzado anterior en la rodilla son especialmente temidas, ya que requieren una larga recuperación y pueden afectar permanentemente el rendimiento del deportista.

El calentamiento es la primera línea de defensa contra las lesiones. Un protocolo de calentamiento específico para balonmano debe incluir activación cardiovascular gradual, movilidad articular, activación muscular específica y ejercicios de coordinación neuromotora.

El trabajo de propiocepción es fundamental para proteger los tobillos. Los ejercicios de equilibrio sobre superficies inestables mejoran la capacidad del sistema nervioso para reaccionar ante movimientos bruscos, reduciendo el riesgo de esguinces.

El hombro del lanzador es una de las estructuras más solicitadas en balonmano. Un programa de fortalecimiento de la musculatura rotadora del manguito rotador, realizado regularmente fuera de los entrenamientos, puede prevenir la mayoría de las lesiones por sobreuso en esta articulación.

La fatiga es uno de los principales factores de riesgo de lesión. Un jugador cansado pierde coordinación y reacción, lo que aumenta su vulnerabilidad ante impactos y movimientos bruscos. Gestionar la carga de entrenamiento y respetar los tiempos de recuperación es tan importante como el trabajo en pista.

La hidratación y la nutrición también influyen en la prevención de lesiones. Los calambres musculares, habituales en la segunda parte de los partidos intensos, pueden evitarse con una hidratación adecuada antes, durante y después del esfuerzo.

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